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miércoles, 22 de mayo de 2013

Entra reforma, sale justicia

Por Paula Vázquez (@paulasvg)


“Así como la monarquía terminó con el feudalismo, la república está terminando con la monarquía y la democracia popular terminará con la democracia liberal burguesa y sus distintas simulaciones democráticas de que hacen uso las plutocracias actuales” – Juan Domingo Perón, La hora de los Pueblos, Madrid, agosto de 1968.

La monopolización de los 3 poderes por parte del ejecutivo gobernante está entre nosotros, paso a paso se está comprometiendo la institucionalidad y el régimen político de nuestro país. 

El pasado 24 de abril, después de 20 largas horas de debate entre gritos, argumentos y con la mayoría de la oposición fuera del recinto en señal de protesta por el método apresurado de votación, la Cámara de Diputados convirtió en ley dos de los seis proyectos de reforma judicial que planteó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Asimismo el pasado 08 de mayo, la Cámara de Senadores aprobó los restantes proyectos.  

La Cámara de Diputados sancionó por 126 votos contra 10, una ley que limita a seis meses las medidas cautelares de jueces contra normas del Estado, de modo que se deban expedir rápido sobre la cuestión de fondo de las causas. También se sancionó por 126 votos contra 8 la iniciativa que crea tres tribunales de tercera instancia en los fueros laboral, contencioso administrativo (los litigios que involucran al Estado) y civil y comercial. De este modo, quien apele fallos de segunda instancia en esos fueros no podrá recurrir directamente a la Corte Suprema. 

El proyecto que ha causado más revuelo es el que establece que los jueces, abogados y académicos que integran el Consejo de la Magistratura (órgano de selección y destitución de magistrados) sean elegidos por el pueblo a través de candidaturas por medio de partidos políticos. Este finalmente fue sancionado el 08 de mayo por la Cámara de Senadores en segunda revisión, ya que la Cámara de Diputados la había aprobado pero con ciertas modificaciones: la Corte Suprema mantendrá la administración de los recursos del Poder Judicial, y las facultades de superintendencia. Los senadores la convirtieron en ley con el apoyo de 38 votos contra 30 sufragios cosechados por la oposición.

¿Será acaso que el Gobierno encontró en el Consejo de la Magistratura el único freno en sus nueve años de gestión y por eso quiere maniatarlo? Por ahora, todo parecería que sí, ya están previstas decenas de presentaciones judiciales para declarar la inconstitucionalidad de dicha reforma por parte de abogados independientes como de los distintos partidos de la oposición. Y si estas presentaciones llegaran a la Corte Suprema de Justicia, es ella quien será la encargada de definir si frena o no la reforma impulsada por el Gobierno. En este sentido, quedaremos a la espera de ver si Ricardo Lorenzetti, el titular de la Corte Suprema, jugará una suerte de rol análogo al de Julio Cobos y si tendrá la fuerza de voluntad suficiente para hacer retroceder la reforma cuando deba pronunciarse sobre los reclamos por inconstitucionalidad.

Pese a todo esto, la Justicia todavía deberá esperar ya que el Gobierno está dilatando la promulgación de la ley que reforma el Consejo de la Magistratura para demorar su llegada a la Corte Suprema. El objetivo es ganar tiempo y de esta manera tratar de evitar la catarata de impugnaciones que se prevén, dilatar el proceso, acelerar el armado de la estructura partidaria y tener listos los candidatos del oficialismo para el Consejo de la Magistratura una vez que la Corte tenga que resolver la cuestión de fondo.

Como son las vueltas de la vida, que gracias a todo este alboroto podemos ver la capacidad que tiene el “relato" kirchnerista para adaptarse a la cambiante situación política. Después de una década de estar orgullosos por uno de sus logros más importantes como ser la renovación de la Justicia, empezaron a catalogar a ese poder del Estado como uno de los obstáculos de su programa, supuestamente, nacional y popular.

lunes, 15 de abril de 2013

Malvinas, opinión.


Por Constanza Khairallah
JUPROFE

Ese 2 de abril, el apoyo a la recuperación de las islas Malvinas fue un sentimiento genuino (utilizado por la dictadura) de la sociedad argentina. Las primeras reacciones resultaron un despliegue de nacionalismo emocional y acrítico por parte de los diversos sectores.

La mayor parte del espectro político y social, desde la derecha hasta la izquierda apoyó la “recuperación”: por fin las fuerzas armadas comprendían su misión patriótica y nacional, la ciudadanía compartía el entusiasmo por la misma causa.

Del régimen militar devino una sociedad superflua, imposibilitada de analizar las distintas aristas de la situación, entonces, lo que vino después: el regreso, la posguerra, estuvo determinado por la indiferencia de una sociedad traumada por su irreflexivo apoyo a la dictadura y el silencio y olvido impuesto por los militares.

La indiferencia social posterior al conflicto contrastó con el fervor que el 2 de abril de 1982 generó el anuncio de la recuperación de las islas Malvinas, ese día la plaza de Mayo teñida de celeste y blanco, se colmó de miles de ciudadanos comunes, entre los que también se encontraban dirigentes políticos y sindicales, que días antes habían sido reprimidos brutalmente por el gobierno militar, la sociedad argentina estaba atravesada por un pensamiento binario.

La finalización de la guerra dejó en el país un grueso número de argentinos a los que bien podríamos llamar  “los olvidados”, olvidados por el Estado y lo que aún es peor, por la sociedad, hecho que se evidencia en los silencios y la indiferencia que se le da al tema.
La comprensión y el ejercicio de la interpretación son mucho más que un procedimiento en el marco de sociedades con diversificación creciente, pluralistas, con mayor o menor integración cultural.

Hoy encontramos símbolos, prácticas sociales, pero lo que más sorprende son los actos del 2 de abril de cada año, que apenas pueden romper con la apacible vida cotidiana, imponiendo un silencio, casi un olvido, que responde a borrar los hechos y procesos del pasado.

Por eso, como ciudadanos que hemos vivido y escuchado sobre aquel padecimiento que quedó inscripto en el inconsciente de cada uno de nosotros, tenemos el deber de seguir sosteniendo el recuerdo de quienes lucharon por nuestra patria, y aún hoy lo siguen haciendo en cada acto de conmemoración, en cada simple acto de la vida cotidiana,  y también como sociedad tenemos el deber de unirnos para que aquellas luchas que tantas vidas se llevaron, no hayan sido en vano, sino que sigan estando en nuestra memoria para ser recordadas cada año, para así reafirmar nuestra identidad como lo que siempre fuimos y seremos, el pueblo argentino.


 

sábado, 23 de marzo de 2013

24 DE MARZO - DIA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA


Un 24 de marzo como hoy, pero de 1976, ocurrió lo que muchos veían venir: la Presidenta Isabel Perón  era detenida y trasladada a Neuquén mediante un golpe de estado. La Junta de Comandantes, integrada por Eduardo E. Massera, Orlando R. Agosti y Jorge R. Videla; (designando a este último como presidente de facto) asumía el poder. Ese día comenzaba el llamado “Proceso de Reorganización Nacional".

Luego vino lo que todos conocemos: la imposición del terrorismo de Estado dirigido a destruir toda forma de participación popular. Se puso en marcha una represión implacable sobre las fuerzas políticas, sociales y sindicales. El objetivo principal era someter para imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Así se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país, con la apertura de centros clandestinos de detención y torturas; la suspensión de la actividad política, los derechos de los trabajadores; prohibiéndose miles de libros y censurando a los medios.

Existieron laboratorios del horror distribuidos por todo el territorio: locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos. Allí se detenía, torturaba y asesinaba.

Hoy, miles de Padres o abuelos,  no pueden contar cómo una vez de adolescentes reclamaron por una enseñanza justa, un boleto accesible o un país libre. O lo que es peor, padres y abuelos que no saben el paradero de sus hijos o nietos o los saben muertos.

Desde la Juventud Proyección Federal decimos NUNCA MÁS